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Hidromorfía en Suelos

Hidromorfía en Suelos

J. Aguilar*; J. Fernández*; C. Dorronsoro*; G. Stoops**; B. Dorronsoro***

* Dpto. Edafología. Facultad de Ciencias. Universidad de Granada. 18071 Granada. España.
** Labo. Mineralogie, Petrologie en Micropedologie. Krijgslaan 281, S8, B-9000 Gent. Belgium.
*** Facultad de Ingeniería Informática. Teatinos s/n. Universidad de Málaga. 29072 Málaga. España.

Conceptos Generales

Nos referiremos en este proceso exclusivamente a las consecuencias que la reducción/oxidación del Fe y del Mn tienen lugar en el suelo.

Qué es la hidromorfía

Se reconoce por hidromorfía a un estado permanente o temporal de saturación de agua en el suelo que lleva asociado la existencia de condiciones reductoras. Las acciones de la hidromorfía tienen importantes efectos en el suelo, que se reflejan tanto en sus constituyentes, propiedades, formación y evolución, como en sus posibilidades de explotación (agrícola e ingenieril). Esta importancia ha sido ampliamente reconocida y de ahí la existencia de numerosos términos que hacen alusión a este estado en todos los sistemas de descripción y clasificación de suelos. Así, en la literatura especializada son frecuentes los términos de: propiedades hidromórficas, horizontes de colores abigarrados, motas de bajo croma <2, decoloraciones, régimen ácuico, gleyzación, seudogleyzación, etc.

Condiciones necesarias para que se produzca

Saturación en agua

El requisito indispensable para que se desarrolle el proceso de reducción es la existencia de un exceso de agua en el suelo durante un determinado tiempo. Para que exista esta saturación en agua se requiere primero que se produzca un aporte importante y en segundo lugar que se encuentren ciertas dificultades para su rápida eliminación (mal drenaje). El aporte de agua puede proceder tanto de un nivel freático suficientemente superficial, como puede ser de origen pluvial o nival. En estos últimos casos se necesita que el aporte de agua se produzca a más velocidad de la que el suelo pueda drenar, con lo que se origina una capa de agua colgada con carácter temporal. Esto ocurre preferentemente en los suelos con un cambio textural brusco entre sus horizontes, como es el caso de los luvisoles, con un horizonte Bt muy arcilloso que subyace a un horizonte E muy arenoso.

Ausencia de oxígeno disuelto

Esta condición se cumple fácilmente en el suelo siempre que el agua permanezca estancada en él y no se renueve. Este es el caso, por ejemplo, de los suelos arcillosos, con mal drenaje interno. De esta forma los microorganismos consumirán rápidamente todo el oxígeno que estaba disuelto en el agua. A veces el suelo se encuentra sometido a frecuentes aportes de aguas superficiales (de escorrentía o fluviales) que circulan a través de él y, al permanecer muy oxigenado, no se producen reducciones a pesar de la intensa humedad edáfica. Esta situación es muy típica de los fluvisoles.

Presencia de materia orgánica disuelta

El agua al desplazarse lentamente a través del suelo se va cargando de residuos orgánicos y adquiere una fuerte reacción reductora. Los suelos muy pobres en materia orgánica no presentan, en general, rasgos hidromórficos aunque se encuentren saturados en agua durante un tiempo apreciable.

Alta temperatura

La temperatura debe ser lo suficientemente alta como para no limitar la actividad biológica. Debido a que las reacciones de reducción-oxidación se desarrollan a una velocidad muy lenta, en la práctica es necesaria la acción de los microorganismos que actúan como catalizadores. Es por ello que la temperatura deberá ser superior a los 5º C durante la fase de hidromorfía, ya que este es el límite usualmente aceptado para el desarrollo de la actividad microbiana.

pH no excesivamente ácido

Como la reducción del Fe y del Mn es un proceso fundamentalmente bioquímico, el pH tampoco ha de ser un factor limitante de la actividad microbiana.

Reducción / Oxidación

El comportamiento de los materiales edáficos afectados por los procesos de oxidación-reducción puede reflejarse en unos diagramas en los que en base a los valores de Eh y pH se delimitan los respectivos campos de estabilidad. Los ambientes aireados son oxidantes y les corresponden altos valores de Eh, mientras que los ambientes saturados en agua suelen ser medios reductores y se definen por bajos valores de Eh.


El comportamiento de las formas de hierro (y del Mn) se encuentra fuertemente influenciadas por las condiciones redox y de acidez/alcalinidad que existan en el suelo. En la gráfica siguiente se muestran las regiones de estabilidad de las formas del Fe en función del Eh/pH. La región del Fe precipitado es mucho más grande que la de la forma soluble. El hierro soluble está en forma reducida de Fe++ y corresponde a la región de pH menor de 8 y preferentemente con Eh bajos.

 

En la gráfica siguiente se muestran las regiones de estabilidad de las formas del Mn en función del Eh/pH. La región del Mn soluble es mucho más grande que la de las formas precipitadas (al revés de lo que ocurre para el Fe). El manganeso soluble está, como en el caso del hierro, en su forma reducida Mn++ y corresponde a la región de pH menor de 9 y cubre una amplia gama de Eh, aunque, como es lógico, preferentemente en la zona de valores bajos.


Si superponemos los campos de estabilidad del Fe y del Mn se delimitan tres regiones con comportamientos diferentes.

I. Mn++ y Fe++ solubles. Suelos ácidos.

II. Mn ++ soluble y Fe precipitado. Suelos ácidos y neutros con altos valores de Eh, y poco alcalinos de bajos Eh.

III. Mn y Fe insolubles. Suelos neutros y alcalinos de muy alto Eh y suelos muy alcalinos.


Si superponemos los campos de estabilidad del Fe y del Mn de la pantalla anterior a las regiones correspondientes a los suelos secos (D), húmedos (W) y encharcados (F), podemos destacar una serie de hechos de interés.


Suelos secos.

- El Fe prácticamente siempre insoluble (sólo soluble en suelos extremadamente ácidos y con muy altos valores de Eh).

- El Mn muy influenciado por el pH. Soluble en suelos ácidos e insoluble en los alcalinos.

Suelos encharcados.

- El Fe fase soluble, en los suelos ácidos e insoluble en los alcalinos.

- El Mn prácticamente siempre en fase soluble.

Es interesante destacar el hecho de que el manganeso se reduce siempre a valores más altos de Eh que el hierro, por lo que al humedecerse el suelo será el primero en movilizarse y al producirse la desecación se oxidará (y por tanto se inmovilizará) en último lugar. Es pues el más móvil, como se pone de manifiesto en esta figura, en la que se han representado las posibles variaciones de los valores de Eh de un suelo sometido a dos cambios de humedad diferentes, uno de corta hidromorfía (línea celeste) y a otro con una hidromorfía mucho más intensa (línea amarilla).


En el primer caso, la bajada en el valor del Eh es poco acentuada y sólo llega a afectar al Mn que se reduce, se moviliza y, si no es lavado fuera del perfil, al desecarse se acumula formando nódulos y películas.

En el segundo caso la disminución del Eh es lo suficientemente marcada como para afectar también al hierro.

En condiciones normales, la saturación en agua equivale pues a reducción, el manganeso e hierro se encuentran solubles como Fe++ y Mn++, se redistribuyen por el perfil formando compuestos reducidos (de colores grisáceos más o menos azulados y verdosos) o son eliminados del suelo (se producen decoloraciones), quedando en definitiva los horizontes más o menos grisáceos. Por el contrario, en condiciones de aridez prevalece el ambiente oxidante, el Fe y el Mn se encuentran oxidados, y por tanto inmóviles, acumulándose en el suelo bajo la forma de compuestos de colores intensos, negros, rojos, pardos o amarillos.

Rasgos de la Hidromorfía

El análisis de los rasgos que en el perfil del suelo produce la hidromorfía representa un método indirecto de valoración que es muy rápido y fácil de manejar por lo que ha sido ampliamente aceptado en todo el mundo. Ahora bien, al utilizar estos caracteres hay que ser extremadamente cauteloso ya que se estará inequívocamente concatenando el efecto con la causa y siempre hemos de tener presente que nunca será igual comprobar la hidromorfía mediante precisas medidas in situ de la humedad y del potencial redox a lo largo del año, que deducirlas por una simple observación de sus huellas en el perfil por muy minuciosa que sea esta observación.

Tipos de Rasgos

Los rasgos morfológicos característicos son diversos (coloraciones grises, verdosas, azuladas, áreas decoloradas, manchas rojas, ocráceas y negras) pero todos ellos se deben básicamente a las reorganizaciones que sufren los compuestos de Fe y Mn con los cambios de humedad. Los rasgos que la hidromorfía deja en el suelo pueden ser observados in situ en el perfil del, pero el estudio micromorfológico representa un método de análisis muy adecuado. Así los nódulos y motas de la descriptiva de campo pueden ser ampliados con los términos micromorfológicos del "Handbook for soil thin section description de Bullock et al. (1985)": empobrecimiento, cristalinos, hipocristalinos y amorfos, los cuales pueden ser nódulos, motas, revestimientos, hiporrevestimientos y cuasirrevestimientos, y también son aplicables las definiciones debidas a Veneman et al. (1976) y Vepraskas y Wilding (1983): neoalbanes y neoesqueletanes álbicos De cada uno de estos rasgos, así como de su distribución y relaciones mutuas, pueden extraerse interesantes consecuencias acerca de los procesos hidromorfos que los han originado.

Concretamente los rasgos de la hidromorfía se pueden agrupar en:

Rasgos de Acumulación

Rasgos de Empobrecimiento

Matrices de Decoloración

Rasgos de Acumulación

Acumulaciones de Fe y/o Mn formando nódulos, motas (similares a los nódulos pero son dominios más grandes de bordes generalmente difusos) y revestimientos (revestimientos, hiporrevestimientos y cuasirrevestimientos). Corresponden con los nódulos y motas de altos cromas de las descripciones de campo. Se trata de edaforrasgos cristalinos, hipocritalinos y amorfos de intensos colores rojos, pardos, amarillos o negras.

Nódulos de Fe/Mn

Micromorfología

Son acumulaciones locales de Fe/Mn de formas mas o menos redondeadas (a veces irregulares) de colores oscuros hasta opacos (amarillos, rojos, pardos o negros). Los nódulos de Mn son siempre opacos mientras que los de Fe presentan colores variables. Generalmente bajo el microscopio presentan aspecto isótropo o hipocristalino (no se observan cristales individuales pero sí muestran anisotropía en conjunto). Sus bordes unas veces son nítidos y otras difusos. Su grado de impregnación es muy variable (de débil a fuerte). A veces son redondeados y concéntricos y más frecuentemente irregulares. En ocasiones son seudomórficos.

Condiciones de formación

Se presentan siempre en suelos sometidos a intensos cambios estacionales. Durante las fases húmedas se reduce el Mn y el Fe y se movilizan. Durante las fases de aireacción el Mn y el Fe se oxidan, y se inmovilizan. El crecimiento periódico estacional de los nódulos puede quedar reflejado por una contextura concéntrica muy marcada, frecuentemente presentan una sucesión de capas negras (en las que predominan los compuestos de Mn) y amarillas o pardas (fundamentalmente con Fe). Casi siempre los nódulos están constituidos por compuestos de ambos elementos, pero dependiendo de sus condiciones de formación predominarán los de uno de ellos. Generalmente el Mn se concentra en el núcleo del nódulo y su contenido va disminuyendo hacia la periferia. Los compuestos de Fe presentan un comportamiento inverso, concentrándose hacia la superficie del nódulo. Por otra parte, parece existir una marcada correlación directa entre la intensidad de la hidromorfía y la razón Fe/Mn de los nódulos, así como también con su tamaño y su abundancia. En general, los nódulos de Mn y Fe, por si mismos, son indicadores solamente de una hidromorfía incipiente.

Mineralogía

En cuanto a la naturaleza mineralógica de los compuestos de Fe y Mn, podemos resaltar que para el Fe se cita sistemáticamente a la goethita y a la hematites, mientras que de Mn se han encontrado óxidos del tipo de la birnessita, litioforita, todorokita, pirolusita, psilomelana y criptomelana.

Películas de Fe/Mn

Micromorfología

Frecuentemente el Mn++ y el Fe++ al oxidarse forman acumulaciones de hábito pelicular. Según que se localicen sobre la superficie de los poros, recubriéndola, o impregnándola (penetrando hacia el interior de la matriz), o se sitúen, dentro de los agregados, a una determinada distancia de la superficie, se forman los revestimientos, hiporrevestimientos o cuasirrevestimientos, respectivamente.



Condiciones de hidromorfía

Las películas de Fe/Mn se producen en suelos que presentan periodos alternantes de humedad y sequía. Necesitan, como en el caso de los nódulos, de amplios periodos de saturación para producir suficientes movilizaciones de Mn y Fe, pero también de intensos periodos de aridez para que se produzcan las acumulaciones. Durante los periodos se sequía, los poros grandes (interpedales) se encontrarán totalmente desecados mientras que los poros pequeños del interior de los agregados (intrapedales) conservarán un determinado grado de humedad. Al progresar la desecación, el agua del interior de los agregados (conteniendo Fe++ y Mn++) fluirá hacia su superficie y al alcanzarla encontrará un ambiente oxidante por lo que se producirá la acumulación sobre la superficie del agregado.


Cuando la sequía es muy intensa la superficie de los agregados se encontrará seca y el ambiente invadirá el agregado produciéndose la oxidación y la correspondiente acumulación del Fe y Mn cada vez más lejos de la superficie.
Dependiendo de la intensidad de la sequía se producen:

--> revestimientos, baja intensidad de la sequía con ambiente oxidante sólo en la superficie;

--> hiporrevestimientos, sequía intensa con oxidación a pequeña distancia de la superficie;

--> cuasirrevestimientos, muy intensa sequía, la oxidación invade el interior del agregado.

 

Rasgos de Empobrecimiento

 

Son zonas en las que se ha producido el lavado del Fe/Mn. Forman nódulos, películas (revestimientos, hiporrevestimientos y cuasirrevestimientos) y sobre todo motas. Corresponden a las motas de bajos cromas de las descripciones de campo.


Micromorfología

Representan zonas decoloradas, de colores pálidos, a veces amarillos y frecuentemente grises, que son el resultado de la reducción, movilización y migración de Fe++ y Mn++ seguidas de su correspondiente lavado o de su acumulación bajo compuestos reducidos.


Alternan con otras áreas de colores intensos, rojos, pardos o amarillos en las que el Fe y el Mn se encuentran oxidados.


A estos horizontes se les denomina universalmente con el término de "con motas de bajos cromas <2" e indican hidromorfía. Estos horizontes con motas decoloradas presentan colores abigarrados y coinciden con la zona de fluctuación de la capa de agua o nivel freático. Cuando las decoloraciones aparecen localizadas en zonas puntuales más o menos aisladas se habla de nódulos o dominios, mientras que si se encuentran adyacentes a la superficie de los agregados o a lo largo de la pared de los macroporos se les denomina cuasirrevestimientos o hiporrevestimientos, respectivamente. Según Veneman et al. (1976) serian neoalbanes si se ha producido solo una pérdida de Fe y/o Mn, o neoesqueletanes álbicos (Vepraskas y Wilding, 1983) para cuando la pérdida de Fe y/o Mn va acompañada de la eluviación de arcilla . Se pueden producir artificialmente neoalbanes al atacar los nódulos de Mn y/o Fe con soluciones ácidas.

 

Condiciones de formación

Los nódulos y motas decoloradas representan una hidromorfía variable, dependiendo de la intensidad y de la abundancia de las decoloraciones. Tanto los neoalbanes como los neoesqueletanes álbicos son rasgos indicadores de una hidromorfía bastante intensa. Se originan cuando el agua fuertemente reductora circula por los macroporos a través del horizonte. En estos poros suelen estar presentes las raíces de las plantas, aportando suficientes restos orgánicos como para producir un claro ambiente reductor. Al infiltrarse el agua a través de los agregados, va reduciendo al Fe+++ y al Mn+++ que son movilizados de estas zonas superficiales, produciéndose una capa más o menos ancha que va progresivamente avanzando hacia el interior del agregado. Generalmente el Mn++, y a veces el Fe++, son eliminados fuera del perfil, pero frecuentemente parte del Fe++ se oxida en el interior del agregado como consecuencia de la existencia en esta zona interna de un ambiente más oxidante, formándose cuasicoatings, que se encontrarán separados de la superficie de los agregados por neoalbanes (hiporrevestimientos empobrecidos en Fe) o por neoesqueletanes álbicos (hiporrevestimientos empobrecidos en Fe y en arcilla).


Es interesante destacar que hoy día parece admitirse que la total saturación en agua no es prerrequisito indispensable para la formación de motas de bajo croma, sino que basta que el suelo permanezca húmedo (pero sin llegar a la saturación total) durante un largo tiempo, con un claro ambiente reductor en los microporos del interior de los agregados.

Matrices de Bajos Cromas

Se trata de decoloraciones tan amplias que invaden por completo toda la masa basal del suelo.

Micromorfología

La masa basal del suelo presenta colores grises con tonalidades más o menos azuladas, verdosas o amarillentas.


Condiciones de formación

Representan las condiciones de hidromorfía más intensas. Son horizontes que permanecen saturados durante todo el año, o por lo menos la mayor parte de él. En estas condiciones (si hay suficiente cantidad de materia orgánica y si el agua es pobre en oxígeno) el ambiente será francamente reductor. Todo el hierro y el manganeso presentes se reducirán a Fe++ y Mn++ produciéndose su redistribución por el suelo dando compuestos de colores grises de muy bajos cromas, más o menos verdosos o azulados. Estos horizontes están constituidos principalmente por filosilicatos de la arcilla con Fe++, carbonato ferroso (siderita), o sales complejas fosfáticas hidratadas (tipo vivianita). Los horizontes con colores con hues de 5Y o más amarillos y cromas de <2, o mejor <1, son indicadores de intensa hidromorfía, característicos de suelos permanentemente (o casi) saturados en agua.

Eluviación versus Iluviación en Suelos Hidromorfos

Los neoalbanes, neoesqueletanes álbicos y los esqueletanes (revestimientos de texturas groseras) son de morfologías muy similares aunque implican orígenes muy distintos: eluviales, y por tanto de formación in situ, para los neoalbanes y neoesqueletanes álbicos; iluvial, y por tanto transportados de otros horizontes, para los esqueletanes. Es por ello que es muy importante no confundirlos. Se diferencian los neoalbanes (hiporrevestimientos de lavado de Fe) del resto de la matriz del horizonte por diferencias de coloración y contenido en Fe. Así son siempre de colores más pálidos que la matriz, con cromas de como mínimo dos unidades menos que esta. En lo referente al contenido en Fe, presentan siempre cantidades significativamente inferiores a los de la matriz circundante. Los neoesqueletanes álbicos (hiporrevestimientos de lavado de Fe y de eluviación de arcilla) se diferencian por presentar además una textura más gruesa. La formación in situ de los neoalbanes y neoesqueletanes álbicos se puede poner de manifiesto por las similitudes entre las arenas y limos de los revestimientos y las de la matriz que los rodea (mineralogías, granulometrías y morfologías). Por otro lado, los neoesqueletanes álbicos serán menos arcillosos que la matriz circundante. Como los esqueletanes se forman por transporte sus arenas y limos pueden ser diferentes a los de la matriz que los rodea. Por otra parte, en algunos suelos hidromorfos se presentan cutanes iluviales de arcilla que aunque se encuentran también decolorados como los neoesqueletanes álbicos y neoalbanes presentan rasgos distintivos que los diferencian claramente, como corresponde a su origen completamente distinto. Se diferencian por presentar una textura mucho más fina (de acuerdo con su origen iluvial), por su contextura birrefringente (con fuertes orientaciones) y por la agudeza de su límite.

ELUVIAL
_hiporrev. de lavado en Fe

ELUVIAL
hiporrev. de lav. de Fe y eluviación de arcilla

ILUVIAL
rev. iluviales de arcilla gris

Microperfil  Hidromórfico

Las condiciones hidromórficas del suelo quedan reflejadas en su perfil. Normalmente la saturación en agua del suelo no es homogénea para todo el suelo sino que hay un gradiente vertical de manera que al separarse del nivel de agua los horizontes se encuentran cada vez menos afectados por la hidromorfía. Por ello normalmente en un suelo hidromórfico se presenta una secuencia vertical de sus rasgos hidromórficos.


Rasgos de acumulación hidromórfica y el perfil del suelo

Los nódulos y películas se concentran en los horizontes superiores de los suelos, preferentemente en las zonas de fluctuación de la capa de agua y decrecen con la profundidad. En la época de sequía las soluciones reductoras con Mn++ y Fe++ disueltos ascienden por capilaridad y al oxidarse se concentran formándose en estos horizontes abundantes acumulaciones de Fe/Mn. Como es lógico, al aumentar la humedad aumentan también las acumulaciones; ahora bien, al ser esencial la alternancia de periodos secos y húmedos para la formación de las acumulaciones, ocurre que los suelos extremadamente húmedos no las presentan. Esto puede explicar por qué el máximo de acumulaciones ocurre generalmente siempre por encima del horizonte de máximo desarrollo de las motas descritas en las descripciones de campo.

Rasgos de empobrecimiento y el perfil

Los nódulos, motas y películas decoloradas se forman preferentemente en la zona de fluctuación de las capas de agua, en donde forman horizontes de colores abigarrados al alternar con zonas no sometidas a lavado. En los suelos mal drenados se sitúan ligeramente por encima del nivel más alto que normalmente alcanza la capa de agua y en los mejor drenados se sitúan ligeramente más profundas que dicho nivel. Se trata, pues, de los horizontes seudogleyzados tradicionales, estando siempre sometidos a unas condiciones reductoras temporales que alternan con otras en la que prevalece la oxidación. Los neoalbanes y neoesqueletanes álbicos parecen formarse dentro del horizonte B en el contacto con el horizonte A. Si se trata de un horizonte Bt se forman por encima del máximo de arcilla. Se corresponden con las motas grises observadas en el perfil y con las lenguas e interpretaciones si es que están presentes. Se sitúan sobre la superficie de los agregados que limitan con grandes poros, grietas y canales. Frecuentemente se presentan inmediatamente por debajo del nivel de máximo contenido en nódulos de Fe/Mn. Si las condiciones de saturación se mantienen constantes a lo largo del año, el ambiente reductor predomina, el Fe se encuentra formando compuestos ferrosos, el perfil es de color gris verde azulado y se desarrolla la gleyzación. Cuando el suelo atraviesa fases de desecación estacionales (por fluctuación de la capa freática, por ejemplo) más o menos largas se origina unas alternancia de condiciones oxidantes y reductoras, apareciendo numerosísimas manchas rojizas debidas a los compuestos férricos, junto a otras zonas grisáceas más o menos verdosas y/o azuladas correspondientes a los compuestos ferrosos, quedando el horizonte abigarrado, y en este caso se habla de un proceso de seudogleyzación. En muchas ocasiones, cuando el suelo no es tan impermeable, durante las fases reductoras, el Fe++ y el Mn++ se movilizan y llegan a ser eliminados del perfil apareciendo amplias zonas decoloradas.

Perfil seudogley

La hidromorfía de un seudogley es muy típica de los suelos con arcilla iluvial muy desarrollados. En estas condiciones existe un marcado contraste textural con un horizonte E muy arenoso que reposa sobre un horizonte Bt muy arcilloso. La muy diferente permeabilidad de estos dos horizontes hace que el agua de lluvia quede retenida en el contacto de ambos formando una capa de agua colgada. Estos suelos son típicos de las regiones de climas contrastados, con un verano largo y seco. La hidromorfía queda reducida a la estación húmeda por lo que no llega a ser muy intensa. La hidromorfía queda reducida a una estrecha franja, la zona de agua colgada que presenta colores abigarrados con abundantes motas decoloradas, sin llegar a decolorarse toda la matriz del horizonte. Hacia la superficie del suelo va disminuyendo el carácter hidromórfico, con abundantes acumulaciones de Fe/Mn formando nódulos y películas. La zona inferior del perfil carece de signos hidromórficos.

 

Perfil con gley en los horizontes inferiores

Si la capa de agua permanente no está situada en la superficie del suelo, sino que se encuentra a una determinada profundidad, es lógico que por encima de este horizonte existan horizontes con distintos grados de hidromorfía, debido a las fluctuaciones estacionales del nivel freático, y a la ascensión diferencial del agua capilar, de forma que desde el horizonte matriz gris hacia la superficie del suelo encontremos una secuencia de niveles hidromórficos decrecientes en intensidad, con representación de todos los rasgos morfológicos descritos. La zona de saturación permanente queda representada por el horizonte de color gris, mientras que la zona de fluctuación formará un horizonte moteado, y lógicamente en el nivel inferior de este horizonte las motas grises serán más abundantes que en su límite superior y por tanto más alejado de zona de saturación permanente. Finalmente, por encima de todos ellos tendremos un horizonte coloreado, sin motas de bajos cromas, aunque si presentan nódulos y películas de Fe y sobre todo de Mn, que como sabemos necesita unas condiciones de reducción poco acentuadas.

Perfil con gley en el horizonte superficial

Estos suelos presentan una intensa hidromorfía que afecta a todos los horizontes del suelo. Se trata de suelos con matriz decolorada (gris verdosa azulada), sin acumulaciones de altos cromas, en todos sus horizontes minerales.

Estadios Hidromórficos

La hidromorfía de los suelos puede evaluarse en cinco grados de intensidad creciente.

Estadio 0

El estadio 0 representa un suelo sin ninguna hidromorfía.
Se trata de unos horizontes con altos cromas, sin motas decoloradas, saturados en agua durante muy pocos días, aunque pueden permanecer húmedos durante algunos meses, y en los que predomina una intensa oxidación.


Estadio 1

El estadio 1 se define por un suelo con una matriz de altos cromas y con cortos periodos de saturación. Representa una hidromorfía incipiente.


El suelo muestra altos cromas pero con desarrollo de nódulos y cutanes fundamentalmente de Mn.
El régimen hídrico de este suelo se caracteriza por presentar una saturación completa de agua sólo durante breves días, aunque puede permanecer húmedo durante varios meses. En estas condiciones el interior de los agregados permanece húmedo durante un largo tiempo y se reduce y se moviliza el Mn, sobre todo, y al desecarse el suelo, la solución migra hacia los poros grandes, que estarán completamente secos, y por tanto, con ambiente oxidante y por ello el Mn se oxida y recubre las paredes de los agregados.

Estadio 2

El estadio 2 se define por presentar motas de bajos cromas con cortos periodos de saturación. Este estadio representa ya un suelo hidromorfo, se trataría de un pseudogley poco desarrollado.


Sus rasgos se caracterizan por la presencia de motas de bajo croma, con el interior de los agregados decolorado mientras que su superficie presenta amplios ferranes, neoferranes, nódulos de Fe y algunos manganes y neomanganes. Se trata de un suelo que se encuentra totalmente saturado sólo durante algunos días, pero repitiéndose esta situación durante varias veces al año y permanece muy húmedo durante muchos meses, consiguiéndose la saturación en agua de los microporos durante largos periodos. En estas condiciones se produce ya una importante reducción del Mn y del Fe del interior de los agregados que migrarán en los periodos de aridez hacia la superficie de los agregados en donde se producirá la oxidación y su correspondiente inmovilización. Como el Mn se oxida con mayor dificultad será lavado en gran parte. La migración del Fe y Mn del interior de los agregados deja a estas zonas decoloradas.

Estadio 3

El estadio 3 se define también por tener motas de bajo croma, pero ahora con largos periodos de saturación de agua. Representa a un suelo con fuerte hidromorfía, aunque todavía del tipo denominado pseudogley.


Sus rasgos micromorfológicos son muy distintivos, presenta una matriz con motas de croma bajo (<2), con el interior de los agregados parcialmente decolorados mientras que la superficie se encuentra totalmente decolorada, formando neoalbanes y a veces entre ambas zonas se encuentran acumulaciones de hierro dando cuasiferranes y nódulos de Fe muy abundantes en las zonas más internas de los agregados. En la figura se muestran dos microfotografías representativas de dos fases evolutivas correspondientes a este estadio, con una fase inicial en la que todavía no llega a producirse la decoloración total de la superficie de los agregados (situación muy frecuente en los suelos hidromorfos españoles) y otra en la que el neoalban se desarrolla plenamente. En cuanto a las condiciones hídricas, se trata de un suelo ya saturado durante largos periodos (varios meses) y que permanece muy húmedo, próximo a la saturación, durante prácticamente todo el año (tanto en los macro como en los microporos). En estas condiciones el ambiente es claramente reductor, las soluciones migran ahora desde los poros grandes hacia el interior de los agregados que estarán menos saturados y por tanto con ambientes parcialmente oxidantes (es decir, las soluciones se desplazan en sentido contrario al descrito para los estadios 1 y 2 -ver también figura 1.62-). Este distintivo régimen hídrico se traduce en una morfología diferente. La soluciones al desplazarse hacia el interior de los agregados reducen y movilizan todo el Fe y Mn, dejando una zona de lavado local (neoalbanes y neoesqueletanes álbicos) y al aproximarse al núcleo del agregado se deposita parte del Fe formando cuasiferranes. Por otro lado, gran parte del Fe (y por supuesto del Mn) son lavados fuera del perfil, quedando la matriz decolorada.

Estadio 4

El estadio 4 representa un suelo con la máxima hidromorfía,se trata de un gley con la matriz totalmente decolorada, un croma < 1 y con una reducción total para el manganeso y el hierro debido a la prácticamente contínua saturación en agua a lo largo de todo el año.


 

Paleohidromorfía

Tanto desde un punto de vista genético como práctico, es muy importante conocer si los rasgos hidromorfológicos que presenta un suelo son el resultado de unas condiciones hidromórficas actuales o si por el contrario son el resultado de una hidromorfía antigua que no refleja las condiciones actuales de eses suelo. Antes de sacar conclusiones acerca de la hidromorfía de un suelo por la existencia de nódulos de Mn y/o Fe se ha de prestar especial cuidad en distinguir si los nódulos están formados in situ o por el contrario son heredados. Para ello se ha de examinar el borde. La presencia de un borde difuso indica inexorablemente una formación in situ, mientras que el borde neto puede ser atribuido a ambos: in situ o heredado. Si en el borde se observan abundantes granos de cuarzo sobresaliendo debemos de pensar en el desarrollo de periodos de disolución posteriores a la formación del nódulo y por tanto lógicamente o son heredados o representan a unas primitivas condiciones que no se corresponden ya con las actuales. También la existencia de bocados en la superficie del grano que interrumpen bruscamente su contextura interna son un signo claro de origen alóctono. Por otra parte, los granos minerales de arenas y limos pueden servir para dilucidar el posible origen de los nódulos; así la mineralogía (incluida forma, tamaño y distribución) de los granos englobados en los nódulos ha de ser igual a la de los granos que se encuentran en la matriz circundante, para pensar en una formación in situ. Además, si todas las gravas existentes en el suelo son de Fe y Mn, y no las hay ni de cuarzo, ni de feldespatos, ni de cuarcita, ni de otros fragmentos rocosos, lógicamente estas deben ser originadas in situ. Si se trata de una paleohidromorfía sus rasgos han podido ser sensiblemente modificados por los procesos edáficos posteriores. A veces puede ponerse claramente de manifiesto el carácter paleo de la hidromorfía si las películas de Fe/Mn se encuentran disectadas por revestimientos amarillo/rojizos de arcilla iluvial. En otras ocasiones los nódulos se encuentran muy fragmentados y además presentan iluviación de arcilla alrededor y entre sus fracturas.

 

 



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