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CARBONATOS EN EL SUELO

Programa sobre el proceso de acumulación y lavado de los carbonatos y de los rasgos resultantes de su actuación en los suelos



Autores : C. Dorronsoro*, G. Stoops**, J. Aguilar* y J. Fernández*, B. Dorronsoro*.

* Dpto. Edafología. Facultad de Ciencias. Universidad de Granada. 18071 Granada. España.  ** Labo. Mineralogie, Petrologie en Micropedologie. Krijgslaan 281, S8, B-9000 Gent. Belgium.

 

Carbonatación-Decarbonatación

Definición

Estos procesos son el resultado de la insolubilidad de los carbonatos en contraste con la solubilidad de los bicarbonatos. El agua del suelo está cargada de CO2 y puede disolver los carbonatos pasándolos a bicarbonatos que pueden profundizar en el suelo y entonces pueden precipitar produciendo acumulaciones de carbonatos, generalmente constituidos por calcita.

Parámetros que Influyen

La translocación de carbonatos está gobernada por el balance de reacción entre carbonatos (insolubles) y bicarbonatos (solubles) de acuerdo con la siguiente ecuación:

decarbonatación ---------------------------------------------------->

CaCO3 (insoluble) + CO2 + H2O <-----> Ca++ + 2HCO3-

<------------------------------------------------------- carbonatación

Los parámetros que influencian la reacción son:

Agua

La enorme importancia de la concentración de agua en el comportamiento de los carbonatos en el suelo se deduce de la ecuación anterior. Un aumento de agua producirá un desplazamiento del equilibrio hacia la derecha, con la consiguiente disolución de los carbonatos, mientras que una disminución producirá la correspondiente precipitación e inmovilización de los carbonatos.

incorporación de agua --> disolución de los carbonatos

disminución de agua --> precipitación de los carbonatos

CO2

La importancia de la concentración de CO2 en el comportamiento de los carbonatos en el suelo se deduce de la ecuación anterior. Un aumento de CO2 producirá un desplazamiento del equilibrio hacia la derecha con la consiguiente disolución de los carbonatos, mientras que una disminución producirá la correspondiente precipitación e inmovilización de los carbonatos.

aumento del CO2 disuelto -----------> disolución de los carbonatos

disminución del CO2 disuelto --> precipitación de los carbonatos

La acción del CO2 en la disolución de los carbonatos es de gran importancia ya que la presión parcial de CO2 en el aire del suelo es del orden de diez veces mayor que la de la atmósfera o incluso mayor. Esta acumulación de CO2 es debida a la actividad biológica (acción de las raíces y respiración de los microorganismos) y a la descomposición de la materia orgánica.

 

pH

Los cambios en el pH afectarán al sistema ya que al aumentar el contenido de CO2 en agua también aumentará proporcionalmente la acidez y la disolución de los carbonatos tendrá lugar. Lo contrario ocurrirá si aumenta la alcalinidad.

aumento del pH ---> precipitación de los carbonatos

disminución del pH --> disolución de los carbonatos

 

 Temperatura

La temperatura afecta al equilibrio ya que el CaCO3 es menos soluble en agua caliente que en agua fría. La solubilidad de los carbonatos decrece cuando aumenta la temperatura y por eso la movilidad de los carbonatos será mayor en climas fríos que en climas cálidos.

disminución de la temperatura --> disolución de los carbonatos

aumento de la temperatura ---> precipitación de los carbonatos

Sales

Otro parámetro que influencia la solubilidad de los carbonatos es la concentración de la solución del suelo. El efecto que las sales disueltas tienen en la solubilidad de una sal particular es bien conocido. Así la presencia de un ión común reduce la solubilidad, mientras que la presencia de otras sales que no tienen ningún ión común con los carbonatos aumenta la solubilidad de la sal particular.

Causas

Después de considerar los parámetros que influyen en el procesos de carbonatación/decarbonatación, parece claro que la acumulación de carbonatos por la precipitación de soluciones en el suelo tiene lugar como consecuencia de una sobresaturación causada por una o más de las siguientes razones:

Pérdida de agua por evaporación o transpiración.

Pérdida de CO2

Por un estado de sobresaturación del agua, con bicarbonatos o en otras sales con un     ión común, que se mueve a través del suelo.

Un aumento del pH.

Un aumento de la temperatura.

Distribución Normal de los CO3 en el Perfil

Como tanto el CO2 como el agua son más abundantes en los horizontes superiores (debido a su más alta actividad biológica, más contenido en materia orgánica y mas proximidad al agua de lluvia), la disolución de los carbonatos debe de ocurrir en estos horizontes. Posteriormente, los carbonatos serán transportados por las aguas de infiltración y al llegar a los horizontes inferiores, con menores concentraciones de CO2 y de agua, precipitaran y se acumularan.

 

 

Translocación

La dirección de la translocación de carbonatos en los suelos puede ser vertical (descendente o ascendente) o lateral (inclinada). La translocación de carbonatos por movimiento vertical descendente es el resultado de la progresiva infiltración de agua de precipitación atmosférica que disuelve los carbonatos en los horizontes superiores de los suelos y los deposita en los horizontes más profundos donde se produce la precipitación de estas sales, generalmente a causa de una disminución del contenido en agua de CO2 disuelto. Para que este mecanismo tenga lugar son necesarias ciertas condiciones hídricas, tales como la circulación de suficiente cantidad de agua como para llevar a los carbonatos hasta las zonas más profundas, pero no tanto que los elimine del suelo: Además es evidente que se necesita la presencia de carbonatos en los horizontes más superficiales o por lo menos liberación de Ca++ en cantidades suficientes como resultado de la alteración de los minerales primarios.

Este mecanismo es el más ampliamente referido en los estudios edáficos que explica la clásica distribución de carbonatos en el perfil (horizontes superficiales totalmente decarbonatados y horizontes profundos con acumulaciones de carbonatos). El modelo de translocación vertical ascendente se explica por la existencia de una capa de agua rica en bicarbonatos y una capilaridad ascendente causada por evaporación y succión por las raíces de las plantas. Luego el agua se evaporará, o se absorberá por la vegetación, produciéndose la precipitación de los carbonatos.

Finalmente, a menudo se observan horizontes cálcicos en las partes más bajas de los relieves de área calizas, generalmente en zonas donde existe una rotura de la pendiente. Esto se explica por la existencia de flujos importantes de soluciones de bicarbonato que migran pendiente abajo, y dado que las soluciones se van concentrando cada vez más y que la permeabilidad de los suelos disminuye en las depresiones, se produce la correspondiente acumulación de carbonatos.

 

Precipitación

Las soluciones de bicarbonatos circulan a través del suelo y cuando estas alcanzan el estado de saturación (principalmente por pérdidas en agua o de CO2) entonces tiene lugar la precipitación y la consecuente cristalización. Las condiciones de formación influyen tanto en el tipo de cristales formados como en la clase de acumulaciones resultantes. Varios parámetros influencian la forma y tamaño de los cristales de carbonato formados. De acuerdo con Folk (1974) los principales son:

concentración de las soluciones,

contenido en Na y Mg,

velocidad de precipitación,

temperatura y

presencia de materia orgánica.

Sólo algunos de ellos han sido considerados en los estudios edáficos. La velocidad de formación parece tener una influencia decisiva en el tamaño de los cristales, de manera que cuanto más lenta es la formación más grandes son los cristales formados (Barthurst 1971). Bal (1975) observa que los cristales grandes se forman lentamente en poros tubulares en suelos con valores de pH uniformes, mientras que los cristales pequeños se forman rápidamente, en suelos con valores de pH contrastados, como resultado de la sobresaturación de las soluciones de bicarbonatos cuando llegan a los horizontes más profundos con pH alto, procedentes de los horizontes superiores donde rigen condiciones más ácidas. Otro factor importante es la presencia de partículas de arcilla, que actúan como núcleos de cristalización e inducen la formación de carbonatos de tipo micrita.

Finalmente el grado de sobresaturación afecta la velocidad de cristalización, y por tanto también a la forma y el tamaño de los cristales, que en soluciones sobresaturadas tienden a formar aciculares. Además, la presencia de ciertos iones en la solución puede aumentar la tendencia a las formas aciculares. Sin embargo, como es natural, las condiciones de formación no sólo afectan la forma y tamaño de los cristales sino que son también responsables de la mineralogía resultante. Revisando las condiciones de formación de los carbonatos, Lippmann (1973) indica que se forma calcita cuando presión, temperatura, concentración de sales y contenido en magnesio son bajos, y se forma aragonito con altas presiones y temperaturas, soluciones concentradas y alto contenido en magnesio. También debemos tener en cuenta que pueden existir transformaciones en los carbonatos, después de cristalizar, que afectarán a la forma y tamaño de los granos; por ejemplo, por un proceso de recristalización se puede producir esparita a partir de micrita.

 

Factores de Formación de los Carbonatos en el Suelo

En la formación de los carbonatos influyen los cinco clásicos factores formadores que condicionan los suelos.

Material Original

En condiciones normales, el material original tiene una influencia indudable en el contenido de carbonatos del suelo. En la mayoría de los casos la roca madre constituye la fuente inicial de carbonatos bien porque ya estaban presentes en ella o porque, aunque originalmente no lo estaban, los carbonatos se han formado en el suelo, por alteración de los minerales primitivos ricos en calcio (plagioclasas, piroxenos y anfiboles, principalmente). Sin embargo, no son excepcionales los suelos con horizontes cálcicos formados a partir de materiales sin carbonatos ni minerales que podrían generarlos. El origen de los carbonatos, en estos casos, se explica por aportes eólicos o hídricos.

Relieve

En principio, los horizontes cálcicos podrían encontrarse en cualquier tipo de relieve, pero debido a sus específicas condiciones de formación, tienden a acumularse en ciertas posiciones fisiográficas. La circulación hipodérmica de las regiones calizas hace que los carbonatos migren de las zonas más altas de las colinas y se concentren en las partes más bajas de las pendientes.

Vegetación

La vegetación juega un importante papel en la formación de estos horizontes ya que las raíces de las plantas absorben agua y producen la concentración y consiguiente precipitación de las sales. Además, la vegetación es capaz de formar cristales de carbonatos que provisionalmente se acumulan en sus tejidos y, después al morir, los carbonatos sintetizados se incorporan al suelo. La síntesis de carbonatos ha sido observada también como el resultado de la acción metabólica de ciertas bacterias. Existen numerosos autores que han destacado la acción de los organismos en la formación y transformación de los horizontes cálcicos.

Clima

El clima constituye un factor esencial en la translocación de carbonatos en el suelo. Así en clima húmedo, el proceso representativo es el lavado de carbonatos y es inusual que se presente su acumulación, mientras que en climas árido o semiárido la precipitación es generalmente insuficiente para eliminar los carbonatos del perfil. Sin embargo, dado que están involucrados en este proceso una serie de parámetros edáficos (tales como la permeabilidad de los horizontes) en ciertas ocasiones el papel del clima puede no resultar evidente. Por otra parte, debemos tener en cuenta, la posibilidad que el horizonte cálcico que observamos en un suelo se formase en el pasado, bajo condiciones climáticas muy diferentes de las actuales. En cualquier caso los carbonatos juegan un papel muy importante en las regiones áridas hasta el extremo que el proceso de carbonatación puede ser considerado el más representativo de estas regiones.

Además de la cantidad total de precipitación, su distribución a lo largo del año afecta, decisivamente, al comportamiento de los carbonatos. Así, el clima mediterráneo en el que las lluvias se concentran en los meses más fríos (máxima disolución, mínimas pérdidas por evapotranspiración) y con veranos cálidos y secos (intensa desecación y por tanto precipitación) provee las condiciones ideales para la formación de los horizontes cálcicos.

Edad

Está universalmente aceptado que el proceso de formación de carbonatos es rápido, pero su evaluación cuantitativa es muy difícil ya que intervienen numerosos factores climáticos (cantidad y distribución de precipitación, evapotranspiración, temperatura....) y edáficos (disponibilidad de calcio, permeabilidad, solución del suelo...) están involucrados en su desarrollo. Las referencias bibliográficas señalan un rango de acumulación que varía entre 0.025 y 10mm/año.

 

Origen

Las acumulaciones de carbonatos pueden tener orígenes edáficos muy variados. Básicamente pueden dividirse en autóctonos y alóctonos.

Autóctonos

Los carbonatos proceden del material original bien porque estuvieran presentes en él, que es el caso más común, o porque, aunque no estén físicamente presentes en la roca, se han neoformado en el suelo a consecuencia de la alteración de los minerales primarios, como puede ser el caso de plagioclasas, piroxenos y anfíboles.

Alóctonos

Los carbonatos no tienen relación genética alguna con el material original. Su origen se debe a una contribución externa bien han sido transportados por el agua, como consecuencia de una contaminación de una capa de agua regional o son debidos a una escorrentía local, tan importante en áreas montañosas. Finalmente, en algunos casos, especialmente en las regiones áridas, los carbonatos pueden tener un origen eólico.

Propiedades Opticas

Los carbonatos se distinguen fácilmente en lámina delgada ya que tienen un color de interferencia blanco de alto orden (con tonos amarillentos y pardo claros).

Son incoloros (los cristales grandes son transparentes, aunque usualmente parecen grises).

Dependiendo de su orientación pueden tener un relieve moderado positivo o negativo. El cambio de relieve en un mismo grano, cuando se presenta, es un rasgo muy definitorio.

Son generalmente masivos, o granulares, algunas veces escalenoédricos,  romboédricos prismáticos o aciculares.

Presentan una exfoliación perfecta según caras de romboedro.

Pueden presentarse formando maclas polisintéticas.

El carbonato que usualmente se forma en los suelos es la calcita, y por tanto perteneciente al grupo de los uniáxicos  y de signo óptico negativo.

 

Aspectos Macromorfológicos

Las acumulaciones de CaCO3 son fácilmente visibles en los perfiles a causa de su intenso color blanco.

Para diferenciarlas de las de yeso y sales solubles es necesario añadir HCl y ver la efervescencia que se produce por la formación de CO2 al atacarse el CaCO3 por el ácido.

La acumulación de carbonatos secundarios tiene lugar usualmente en profundidad y el suelo parece libre de carbonatos en el horizontes A y en la parte superior del B mientras que muestra acumulaciones en la parte inferior del horizonte B y en el C.

La profundidad a la que se presentan los horizontes cálcicos está en relación directa con la precipitación total del área.

 

 

Rasgos de acumulación de CO3

La morfología de las acumulaciones de CaCO3 es una clara expresión de su movilidad. Se localizan en partes específicas del perfil, frecuentemente incluídas en una matriz de suelo totalmente de cabonatado.

Grietas y Poros

Nódulos :  Frecuentemente son pulverulentos blandos con límite difuso.

Revestimientos en los Agregados del Suelo

Revestimientos en Gravas :  Algunas veces se localizan en la parte inferior de las gravas.

 

Horizontes Cálcicos

Horizontes con K

La acumulación de carbonato edáfico en un suelo se indica por el sufijo "k". Se puede presentar en los tres horizontes principales: Ak, Bk o Ck. Ck es la situación más frecuente pero también en las partes más bajas de los horizontes B son normales las acumulaciones. En otras terminologías se emplea el sufijo "Ca" en lugar de "k".

Horizontes con Km

La acumulación de carbonato cálcico fuertemente comentado, consolidado, endurecido, por ejemplo Ckm señala un horizonte petrocálcico, en un horizonte C.

La clasificación americana define dos tipos de horizontes de diagnóstico con acumulaciones de carbonato cálcico.

Horizonte cálcico. Está enriquecido en carbonatos secundarios en un espesor de 15 cms o más, tiene un contenido de carbonato cálcico equivalente del 15% o más y al menos es un 5% mayor que el del horizonte más profundo. Este último requerimiento se expresa en volumen si el horizonte cálcico se presenta como revestimientos en los cantos, o como concreciones, o formando acumulaciones pulverulentas blandas. Si un horizonte cálcio descansa sobre materiales muy calcáreos (40% o más de CaCO3 equivalente) el procentaje de carbonatos no necesita decrecer con la profundidad.

Horizonte petrocálcico. Un horizonte petrocálcico es un horizonte cálcico endurecido o cementado por carbonato cálcico. Accesoriamente puede contener algo de sílice. El horizonte petrocálcico está continuamente cementado hasta tal extremo que los fragmentos secos no se sueltan al sumergirlos en agua y las raíces no pueden entrar en él. Es masivo o laminar, extremadamente duro en seco, de manera que una azada no puede penetrar y muy firme o extremadamente firme en húmedo. Los poros no capilares están llenos; la conductividad hidraúlica es moderadamente débil a muy débil. Es usualmente mayor de 10 cms. Normalmente se presenta una pequeña capa superficial con estructura laminar aunque no constituye un requerimiento; los carbonatos constituyen la mitad o más en peso del horizonte laminar.

Evolución de los Horizontes Cálcicos

La formación de un horizonte cálcico en suelos ha sido estudiada por Gile y colaboradores (1966) que han definido cuatro fases durante su formación y han diferenciado dos situaciones distintas dependientes de que los suelos contuvieran originalmente carbonatos o no.

Evolución de los horizontes cálcicos no gravosos : Gile et al. (1966) definen cuatro etapas:

Etapa 1. Las acumulaciones de carbonatos se presentan en un horizonte bajo la forma de depósitos filamentosos o revestimientos delgados de carbonatos en los agregados.

Etapa 2. Consiste en la acumulación de pocos y comunes nódulos de carbonatos con contextura K; Pueden ser blandos o endurecidos.

Etapa 3. Se caracteriza por la existencia de numerosos nódulos de carbonatos, comúnmente cementados o endurecidos con difusa impregnación y cementación internodular. Los poros de los nódulos están obturados por carbonatos al final de la etapa 3, la matriz internodular también queda impregnada y tapada por carbonatos; el horizonte tiene entonces una contextura K contínua y está cementado.

Etapa 4. Se alcanza por deposición de una o más láminas de carbonato casi puro en la parte superior del horizonte.

 

Evolución de los Horizontes Cálcicos Gravosos

La etapa 1 de la acumulación de carbonatos en materiales gravosos consiste en un horizonte en el que la base de los cantos presentan revestimientos delgados, discontínuos de carbonato autigénico (de origen edáfico).

En la etapa 2, los cantos están recubiertos contínuamente con carbonatos y algunos intersticios entre los cantos están llenos de carbonato; el horizonte tiene una contextura discontínua y puede estar cementado discontínuamente.

La etapa 3 se completa cuando todos los poros, excepto los más finos, están obturados por carbonato antigénico y el horizonte está comúnmente cementado.

La etapa 4 consiste en la formación de una o más láminas delgadas de carbonato en superficie.

 

Procesos de Formación

Los procesos que afectan a los carbonatos en el suelo pueden provocar dos efectos opuestos: acumulación o destrucción.

Formación de Carbonatos

Es útil diferenciar dos categorías de procesos para la acumulación de carbonatos en suelos:

PROCESOS PRIMARIOS. Responsables de la acumulación inicial de carbonatos. Se pueden distinguir tres procesos muy distintos:

CRISTALIZACION : La cristalización de los carbonatos tiene lugar por precipitación directa de los bicarbonatos de la solución del suelo. Se pueden distinguir fundamentalmente tres tipos de cristales:

 Microcristales. La cristalización produce, en la mayoría de los casos, cristales equidimensiones muy pequeños, generalmente micrita, ya que la precipitación normalmente tiene lugar rápidamente.

 

 Cristales aciculares. En otros casos la cristalización produce cristales aciculares de calcita llamadas whiskers. Su tamaño más frecuente es de 2 micras de diámetro y 30 micras de longitud. Se presentan dentro de poros discretos (canales y cavidades) formando  pseudomicelios constituídos por una trama de cristales entrelazados.

 

Se encuentran preferentemente en las partes superiores de los horizontes cálcicos y representan un caso muy típico de la cristalización de carbonatos edáficos. Constituyen una primera fase de la precipitación de carbonatos en el suelo y se supone que se forman a expensas de soluciones sobresaturadas.

 Cristales más gruesos. Ocasionalmente, cuando las condiciones son más favorables para la cristalización, los carbonatos precipitan formando cristales de gran tamaño (>50 micras).

 

ALTERACION

Los carbonatos se pueden formar a consecuencia de la alteración de minerales portadores de calcio como ocurre frecuentemente con los feldespatos. El nombre de este proceso es algo ambiguo y se puede prestar a confusiones. Entendemos por "alteración" la transformación en carbonatos de otros minerales sin que se existan las relaciones precisas que definen al reemplazamiento y al desplazamiento.

 

BIOFORMACION

Las plantas y los animales pueden sintetizar carbonatos como productos secundarios de su metabolismo.

 

PROCESOS SECUNDARIOS :  Que afectan a los carbonatos edáficos primeramente formados o están condicionados por su presencia. Se pueden distinguir tres tipos de procesos:

RECRISTALIZACION

Los carbonatos del suelo, una vez precipitados, sufren muy frecuentemente recristalizaciones. La actuación de este proceso se puede deducir de las siguientes características microscópicas:

Cristales aciculares entrelazados

La intersección de cristales aciculares pueden recristalizar como masas micríticas.

Un tamaño de granos más heterogéneo

Cristales de tamaño muy heterogéneo con transición gradual entre zonas de cristales de esparita y los de micrita (transiciones con cristales de tamaños distintos) sin límite detectable. Los cristales se presentan agrupados en dominios que varían de manera irregular en distancias cortas con grupos de microesparita (de 4-10 micras) pseudoesparita (de 10-50 micras) y esparita (>50 micras).

 

Masas en forma de estrella

Masas en forma de estrella con una zona central de microesparita o pseudoesparita rodeadas por cristales de esparita. Los cristales de esparita son frecuentemente elongados y están dispuestos radialmente.

 

Cristales esparíticos con contextura radial fibrosa

Cristales de esparita elongados, paralelos, con un hábito fibroso radial, frecuentemente con extinción ondulante, dispuestos formando revestimientos.

 

Contactos curvos

Algunas veces las recristalizaciones se ponen de manifiesto por la presencia de contactos curvos u ondulados entre los granos de esparita.

 

REEMPLAZAMIENTO

Se trata de la sustitución de silicatos por calcita (epigénesis). Este proceso es muy común en horizontes con un alto contenido en calcita. El pH alcalino de estos horizontes provoca una desestabilización del cuarzo y otros silicatos (especialmente feldespatos y micas) y su sustitución por calcita, debido a la tendencia opuesta en solubildad del silicio y los carbonatos en función del pH. Este proceso requiere altos valores de pH que se presentan sólo durante cortos períodos y probablemente incluso sólo una vez al año. Requiere una alta concentración de carbonatos y se favorece por la presencia de granos gruesos de carbonatos. Se pone de manifiesto por una serie de rasgos:

Brechiación

Los granos minerales se fragmentan, por la acción de los carbonatos, en una serie de piezas separadas unas de las otras pero, generalmente, conservan la orientación óptica de los cristales originales. Esto se observa frecuentemente en granos de cuarzo, feldespato y micas.

El reemplazamiento de estos granos da lugar generalmente a cristales incoloros de esparita, algunas veces con claros halos secundarios. En algunos casos es posible reconstruir la forma original de los granos detríticos.

 

Granos flotantes

El reemplazamiento de silicatos se muestra también por la presencia de feldespatos y granos de cuarzo flotantes en una matriz de carbonatos y separados de ellos por un espacio poroso más o menos grande.

Estos rasgos son típicos de los suelos áreas áridas y estos poros se atribuyen a la disolución (congruente) del cuarzo y de los feldespatos. A valores muy altos de pH la solubilidad de Si y Al aumenta y simultáneamente se puede alcanzar una sobresaturación de carbonatos (su solubilidad decrece) lo que causa su precipitación. Este pH muy alto no se requiere en todo el horizonte, es suficiente con que se alcance periódicamente y muy localmente.

Huellas fantasmagóricas

La presencia de rasgos espectrales es un signo muy diagnóstico de los reemplazamientos.

Las contexturas fantomórficas pueden originarse también de recristalizaciones pero en esos casos los cristales son incoloros mientras que los carbonatos debidos a reemplazamientos son frecuentemente grises, muestran tintes diferentes.

Dominios de arcilla

El reemplazamiento de las arcillas es más fácil que el de los granos detríticos de cuarzo, feldespatos o micas. Los reemplazamientos son especialmente visibles, cuando se sustituyen revestimientos de arcilla iluvial (exhibiendo una fuerte orientación).

Durante la fase inicial, en la cual el reemplazamiento apenas ha empezado, sólo se observa la cristalización de los carbonatos.

En la fase intermedia la presencia de revestimientos de arcilla parcialmente reemplazados es común.

En la etapa final una asimilación total del material arcilloso puede tener lugar conservando, sólo como prueba, un color rosado o más frecuentemente amarillento, resultado de la incorporación del hierro originalmente ligado a la arcilla.

Los reemplazamientos más frecuentes son los de tamaño micrítico aunque algunas veces son de tamaño esparítico.

 

Materia orgánica

El reemplazamiento por carbonatos puede afectar también a restos de materia orgánica.

 

DESPLAZAMIENTO

La cristalización de los carbonatos origina presiones en el suelo, empujando granos preexistentes, desplazándolos y terminando, en casos extremos, con su expulsión de los horizontes cálcicos. Como indicaciones de que el proceso de desplazamiento ha tenido lugar, tenemos:

 

 Existencia de granos minerales separados y fragmentados que muestran importantes cambios en la posición de los diferentes fragmentos.

 

 Presencia de pajillas de micas separadas y dobladas.

 

 Areas con material original comprimido en zonas de alta densidad.

 

 

Destrucción de los Carbonatos

Disolución

Debido a su alta movilidad, los carbonatos pueden disolverse en los horizontes en que estuvieran acumulados si se produce un cambio hacia una mayor humedad. Algunas de los rasgos más comunes de la disolución y removilización de los carbonatos previamente acumulados son:

En algunas casos lo granos adoptan formas bien redondeadas, usualmente elipsoidales, pero tampoco son raras las esféricas y muestran grandes espacios entre los granos.

 

El rasgo más distintivo de este proceso, sin embargo, es la presencia de granos, con terminaciones en forma de cono. Los granos de carbonatos exhiben numerosas denticulaciones, muy pronunciadas, como resultado del proceso de disolución.


 

Evolución de los Carbonatos

Los carbonatos representan una fase muy activa ya que están afectados por procesos edáficos para los que, frecuentemente, muestran una determinada tendencia evolutiva. En general, con el tiempo, los carbonatos se van a cumulando sucesivamente en horizontes específicos. El tipo de acumulaciones, su morfología, así como el proceso genético resultante varía de acuerdo con la edad del suelo. Una cronosecuencia común en suelos es la siguiente:

 

 AGRADACION 

 DEGRADACION

 Etapa 0

 Etapa 1

 Etapa 2

 Etapa 3

 Etapa 4

 EDAD 

Carbonatos ausentes.

Escasos hiporrevestimientos 

Cristalización.

Abundantes, contínuos y espesos hiporrevestimientos.

Cristalización y recristalización.

Los carbonatos ocupan la masa basal.

Cristalización, recristalización, reemplazamiento y desplazamiento.

Los carbonatos se eliminan por disolución. Este proceso tiene lugar, normalmente, en los horizontes superiores, pero con carácter ocasional también puede desarrollarse en los horizontes más profundos (que han funcionado en un principio como de acumulación).

La disolución ocurre frecuentemente como resultado de un cambio climático. Una mayor humedad, o un truncamiento del perfil, transforman un horizonte iluvial en otro eluvial.

 

Origen de los Carbonatos de los Suelos

Los carbonatos generalmente derivan directamente del material original y ocasionalmente se forman por alteración de minerales presentes en la roca madre (en ambos casos se dice que son autóctonos). En otros casos, los carbonatos proceden de fuentes externas, por ejemplo, transporte por viento o agua (alóctonos). Los carbonatos del suelo están sometidos a procesos de movilización desde los horizontes de superficie. Desde un punto de vista genético es de gran interés distinguir un posible origen edáfico de las acumulaciones de carbonatos de origen geológico procedentes de la roca madre. A nivel microscópico se pueden reconocer algunos rasgos característicos:

 Distribuciones muy irregulares

Una distribución muy irregular de los carbonatos del suelo es un rasgo claro de origen edáfico. Unos poros tiene revestimientos espesos, otros muy delgados y otros no presentan ninguno en absoluto.

En el caso de depósitos procedentes de aguas subterráneas, las acumulaciones de carbonatos son mucho más uniformes (todos los poros presentan similares revestimientos, y son muy homogéneos para un mismo poro).

 

 Revestimientos discontinuos

Los revestimientos de los carbonatos del suelo están algunas veces interrumpidos dando lugar a peliculas discontínuas.

 

 Colgantes

El secado de los suelos origina una mayor retención de la humedad del suelo en las partes inferiores de las gravas lo que da lugar a la formación de colgantes.

 

 Puentes entre los granos

Como resultado de la desecación las soluciones del suelo se concentran entre granos, formando meniscos y los carbonatos precipitan formando puentes.

 

  Revestimientos de carbonatos sobre otros edaforrasgos

En algunos casos la presencia de carbonatos cubriendo otros edaforrasgos (ej. recubriendo revestimientos de arcilla iluvial) es suficiente para demostrar su origen edáfico.

 

 

 Sombreros

A veces los carbonatos edáficos se presentan recubriendo la parte alta de los granos minerales.

 

 

 

 



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